Contribución de tres co-autores: Blithz Lozada Pereira, Stefan Terrazas Villegas y Guillermo Manning Soria-Galvarro, a la publicación de la Asociación Boliviana de Ciencia Política. El artículo muestra la multiplicación y predominio de las falacias en el discurso político boliviano, ocasionando graves efectos sobre la democracia deliberativa. Usualmente, en el mundo, los políticos incurren en paralogismos y sofismas, también mienten enunciando proposiciones falsas, aunque, es posible que aseveren juicios verdaderos; Bolivia no es la excepción. Pero, en el país andino y en especial en la coyuntura del texto, las falacias abundan en el discurso político, generándose una lógica sinsentido que pervierte la deliberación racional y que se regocija en violar los principios de la argumentación, incluso atentando contra el sentido común. La sustentación de discursos políticos está marcada por la arbitrariedad, el cinismo y el abuso, sin responder a los cuestionamientos. Se trata de un fenómeno mundial típico del mundo postmoderno, aunque en el escenario andino se constela como un universo del discurso signado por el oscurantismo, la intolerancia, la instrumentación de la subjetividad, por actitudes histriónicas y gestos de poder de carácter extra-lógico, eludiendo el tratamiento racional de las cuestiones de interés público, allí donde estas cuestiones surgen y retornan.