La décimo sexta contribución del autor al Boletín del Colegio Departamental de Politólogos trata sobre la mentira. Muestra que la mentira en la política y la vida cotidiana es inherente a la condición humana y que solo el hablante tiene certidumbre sobre su sinceridad o falta de ella. La repetición de la mentira en contextos de poder y manipulación destruye la racionalidad dialógica, favorece la arbitrariedad y fomenta un entorno de falsedad y falta de justicia, en especial, en regímenes autoritarios y de la cultura postmoderna. Desde la perspectiva filosófica, no es posible determinar con certeza si un enunciado es una mentira o no, porque se la define como la ausencia de correspondencia entre lo que el hablante cree que es la realidad (asertos que construye en su conciencia) y lo que dice (juicios emitidos). Es un grueso error creer que lo contrario a la verdad es la mentira. Lo opuesto a la acción mentirosa es la actitud sincera, definida como la correspondencia entre lo que el hablante cree que es la realidad y lo que dice de ella. En tanto que lo opuesto a la verdad es la falsedad, definidas ambas como valores de las proposiciones: si el significado de un juicio corresponde con la realidad es verdadero; si su contenido significativo no corresponde con la realidad, es falso. Existen cuatro posibilidades: una persona sincera puede enunciar juicios verdaderos o falsos, en el segundo caso, cae en el error; en tanto que una persona que miente enuncia, generalmente, juicios falsos; aunque es posible que emita aseveraciones verdaderas. El cuento de Jean-Paul Sartre, El muro, es un brillante ejemplo de esta cuarta posibilidad. Finalmente, son útiles las consideraciones del texto referidas a lo siguiente: la imposibilidad de que los conceptos y varios actos de habla, como son las promesas, exclamaciones, órdenes y preguntas, sean verdaderos o falsos; el sentido moral de las promesas; las condiciones de verdad de los juicios del futuro; el sentido y la verdad de los enunciados performativos; la política, la mentira y la paradoja del mentiroso; la estrategia subjetiva y utilitaria de la mentira en la política; la ausencia de interlocución racional y la proliferación de falacias; mentir y ser mentiroso, además de otras consideraciones relacionadas con los temas señalados.