En la segunda publicación, el mes de mayo de 2012, el periódico digital mensual Pukara difundió la segunda parte de la contribución de Blithz Lozada referida a la concepción maniquea y utópica de Franz Tamayo.
El texto destaca cómo la poética tamayana es profundamente maniquea haciendo suya la leyenda rosa, entendida como la visión idealizada e impoluta de los pueblos prehispánicos. El bardo paceño, siendo muy joven, cantó poéticamente a los pueblos andinos y en especial a los incas, interminables alabanzas refiriendo utopías sociales que él mismo habría creído y construido con arbitrariedad. El texto rebosa de versos de Tamayo que evidencian un inequívoco dualismo despectivo de una dicotomía pueril: mientras ensalza a los incas con valoraciones exageradas y hechos del saber popular, a renglón seguido, desprecia lo ibérico absolutamente y condena la conquista del Nuevo Mundo. Tamayo es racista y maniqueo porque sostiene, poéticamente, y después lo haría conceptualmente en la primera década del siglo XX, una percepción polarizada de lo ibérico en contraste con lo indígena.