Contribución a la publicación de 2017 de la Carrera de Filosofía, en homenaje al 2400 aniversario del nacimiento de Aristóteles, celebrado el año 2016. El ensayo se focaliza en una anécdota atribuida al estagirita con Filis, la cortesana de Alejandro. Analiza cómo sería posible que el filósofo, ya viejo y con un sistema filosófico terminado, tuviese tratativas carnales con una hetaira al grado de humillarlo. Siguiendo sus ideas sobre el orden natural de las cosas, a nivel cósmico como social y político, es impensable que por incluso mínima consecuencia con sus propias ideas, su visión estamental de las clases, su concepción de la esclavitud y el conjunto de sus imperativos morales e intelectuales; Aristóteles haya realizado lo que se le atribuye. Es posible tratar de justificar la conveniencia moral de transar con hetairas, pero que cuesten la humillación del relato es increíble. Con todo, en el ámbito soberano de las decisiones personales, contra las probabilidades, es remotamente posible que Aristóteles subvierta sus concepciones morales y políticas y se preste a la fanfarria. Sería una acción senil irracional que le habría gustado por la transgresión extrema a sus concepciones y pensamientos, con el agravante del costo social: la vergüenza y el ridículo.