Artículo para la Revista Estudios Bolivianos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación que hace un recuento de las ideas de los historiadores sobre el carácter científico de su quehacer. Atiende la concepción idealista de Collingwood y la clasificación de las ciencias de la UNESCO. Análisis de la ambigüedad del término “historia” en español. El texto muestra el carácter filosófico de la discusión sobre los límites y posibilidades de la historia como ciencia; destacando la teoría de los paradigmas de Kuhn, el anarquismo epistemológico de Feyerabend y el enfoque genealógico de Foucault. El enfoque genealógico también es analizado al final siguiendo a Nietzsche. La tercera parte del texto analiza el discurso histórico de Barthes que afirma que la historia no es una ciencia, solo es una narración ficcional. Lingüísticamente hay diferencia entre la palabra del enunciador y la enunciación; dándose una paradoja entre el ser y la existencia lingüística. Para Nietzsche, la Gran Historia no existe, sería absurdo pregonar una meta universal; y solo existen pequeñas historias que los historiadores teñirían con su subjetividad: narraciones relativas y fugaces como cualquier fábula. Comprender el pasado carecería de utilidad y la genealogía negaría los meta-relatos, los significados ideales y los horizontes teleológicos. La genealogía es la escritura fragmentaria, el pensamiento viajero, las afirmaciones que se sobrepasan a sí mismas en el murmullo de las negaciones y la destrucción tanto de la pulsión de verdad de los filósofos como de la pretensión de objetividad de los historiadores.