El artículo trata, de nuevo, sobre Heráclito. En esta ocasión, sobre cómo el Oscuro de Éfeso concilia la dialéctica entendida como el logos que marca el movimiento universal de transformación de las cosas, con la noción de que exista medida y justicia en el mundo, generándose la idea de cierta quietud y estabilidad. Que Heráclito haya sostenido que el Sol no puede sobrepasar sus límites, significaría que queda marcado por la medida que le es propia; concibiéndose que, incluso en el proceso de que todo fluye, su transformación estaría determinada previamente, de modo que se defina el proceso de llegar a ser. Si sobrepasara sus medidas tendría un castigo, puesto que, ante todo, la mesura es la constante del orden cósmico y social. Las Erinias, diosas vengadoras, representan la justicia implacable, de modo que restituyen el equilibrio, y castigan cualquier exceso, siendo las que hacen patente lo que cualquier crimen da ha lugar.