El texto explora cómo en el pensamiento clásico, especialmente en las disciplinas de la Historia y la Filosofía, se advierten los cambios en la sociedad y la cultura como ciclos que se repiten e incluso como el eterno retorno que determina que los eventos se sucedan, inexorablemente, una y otra vez. El artículo menciona a Heródoto, considerado el padre de la historia, enfatizando cómo abordó el pasado no solo con relatos míticos, sino con un enfoque escasamente crítico, basado en testimonios orales que ofrecerían lecciones morales a futuras generaciones. Así se desplegó, entre la mezcla del mito con la visión racional de la realidad, la narración histórica de un momento significativo en Occidente, concibiendo el pasado, el presente y el futuro como la repetición ineluctable de ciclos que devendrían, que incluso sería posible anticiparlos y que escasamente ofrecerían contenidos nuevos.