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A partir de la diferencia conceptual establecida por Karl Jaspers en el siglo XX, respecto del origen diverso de la Filosofía y lo que constituye su inicio histórico, ubicado explícitamente en el contexto cultural de los filósofos presocráticos; el artículo relieva los orígenes de dicho quehacer en la motivación profunda, vivencial y vocacional que conduce, desde hace dos milenios y medio, a que algunas personas filosofen. Aunque es central en el texto la idea de que el origen de la Filosofía motiva a realizar, como algo propio, la vocación de los seres humanos; evidencia también la capacidad de pensar por uno mismo buscando el conocimiento. El texto refiere los orígenes según el filósofo alemán: el asombro, particularmente evidente en los albores clásicos del pensamiento presocrático; la duda, manifiesta en extremo en el pensamiento cartesiano; y las situaciones límite, propias del existencialismo de Jaspers. Solo con los orígenes como los mencionados, la Filosofía se constituiría en la búsqueda profunda en pos de la esencia humana, abordando preguntas fundamentales sobre el hombre, el conocimiento, la moral y otros temas clave de similar relevancia.