El texto muestra que el mito de la caverna, parte significativa y profunda de la filosofía de Platón, expuesto brevemente en el Libro VII de La República, no tendría plena originalidad. El artículo realiza una exploración semiótica siguiendo el hilo conductor de la mitografía griega antigua. Afirma la tesis taxativa de que el mito de Orfeo y Eurídice, anterior al mito platónico, tendría simetría con la alegoría del filósofo ateniense, constituyendo un referente de contenido. Si bien el texto contiene varias interpretaciones de la Filosofía que rebasan el contenido parco y literal del mito de la caverna en el Libro VII, se trata de expresiones sugestivas, por cierto; que constituyen una posición inédita al relacionar el mito de la caverna con los personajes de la mitografía indicada. Que se presente a Orfeo, como un músico eximio; hábil incluso de hechizar a dioses, hombres, animales y piedras; y que gracias a la música haya descendido al inframundo para rescatar a su amada, Eurídice; sin que al final pueda obedecer el designio de no volver la mirada para verla siguiéndole; es análogo a lo que presenta el mito de la caverna. Se trata de la búsqueda del amor, en el primer caso, y la búsqueda de la sabiduría, en el segundo; se trata de la peregrinación entre las sombras y la trascendencia en ambos mitos; en tanto que, son también simétricas las vicisitudes que se producen en medio de las sombras ante el anhelo de dirigirse hacia la luz, con un fracaso final irreversible. En el texto, también se incluyen interpretaciones originales sobre el mito del auriga.