Consideraciones en torno a la compleja relación del pensamiento mítico y el razonamiento lógico en la filosofía griega clásica, analizando a Sócrates y a Platón. El supuesto tránsito del mito al logos no fue una muerte definitiva del primero, sino la convivencia de ambos. La labor filosófica en el contexto tratado incluyó tanto la abstracción formal como el uso de alegorías para enfrentar un mundo donde, paradójicamente, "cuanto más creemos entender, menos comprendemos". Interesan los temas del texto sobre la estructura del mito. Por ejemplo, Claude Lévi-Strauss no lo considera estático; sino que, al repetirse, se recrea, manteniendo una estructura de permutaciones permanentes que descubren valores y cosmovisiones con imágenes vívidas y programas narrativos determinados. Según la interpretación de Ernst Cassirer, Sócrates marcaría un momento de inflexión del autoconocimiento ético ("¡Conócete a ti mismo!") sobre los relatos fantásticos de los dioses. A pesar de que el filósofo ateniense explicaba racionalmente mitos como el de Bóreas y Oritía, Cassirer sostiene que buscaba superar el mythos enarbolando verdades universales y comprensibles. Por su parte, Platón, a pesar de la visión tradicional que lo sitúa como el culmen del pensamiento racional, nunca abandonó del todo el simbolismo, la mística ni la metáfora. Recurrió constantemente a pinturas alegóricas, como el mito de la caverna, expresando verdades profundas. No renunció a la ficción, unió la subjetividad mítica con la objetividad científica, sin creer que el logos deba dejar de mostrar sus contenidos multívocos.