Análisis del imaginario patriarcal occidental que invariablemente concibe a la mujer como inferior frente al varón. Referencia a los mitos judíos y bíblicos que justifican su sumisión. Eva, creada igual que Adán, fue castigada por el pecado que cometió por desobediente; Lilith, la primera esposa de Adán, hecha de la tierra, exigió igualdad sexual, por lo que fue expulsada del Edén y demonizada como súcubo: demonio femenino, seductora de los hombres y asesina de los niños; ser exuberante de tentadora lascivia, libre y autónoma; opuesta al rol femenino doméstico y a la maternidad. Hay consideraciones adicionales sobre la androginia primordial de Adán bisexual y de discurso de Erixímaco en El banquete de Platón. El texto refiere la transición del matriarcado al patriarcado. Cita a Wilhelm Reich y a Bronislaw Malinowski, ilustrando el tránsito del matriarcado libre de los trobiand a estructuras represivas, muestra la neurosis por la represión sexual, la culpa edípica y el control económico del patriarcado oprimiendo a las mujeres como madresposas subordinadas. A contrahílo, sin embargo, el artículo refiere el rito de la covada en pueblos de distintas partes del mundo y cómo, según Margaret Mead, los tchambuli realizarían la complementariedad de roles en procura de la equidad.