Restitución de la historia del templo de Artemisa en Éfeso, donde se dio la destrucción definitiva del manuscrito de Heráclito, quemado intencionalmente por Eróstrato. Descripción del valor simbólico del templo como espacio de conocimiento, habitáculo del fuego sagrado y receptáculo de la luz, consideraciones por las que Heráclito dejó su obra magna en tal recinto. Eróstrato, movido por el resentimiento, la frustración y el deseo de fama, es evidenciado en el texto como la expresión de la distorsión deleznable de la doctrina heraclítea; aunque ratifique física y materialmente al fuego como el principio universal ineluctable que todo lo transforma. Sin embargo, ni siquiera por esto es justificable el acto de piromanía que cometió. El incendio aniquiló el templo, el manuscrito y la posibilidad de conocer explícita y materialmente el pensamiento del filósofo efesio. A pesar de las torturas a las que fue sometido por los persas y a que se prohibiera pronunciar su nombre, la figura de Eróstrato representa la fama infame y la perversión del sentido filosófico del devenir.