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En cumplimiento de tres años de colaboración de Blithz Lozada como autor de artículos para la revista Meer Magazine, se dio la publicación de su trigésima sexta contribución en abril de 2026. Trata sobre la potencia, la consistencia y la completitud del sistema aristotélico. Contra las simplificaciones de la Lógica del estagirita y su desvaloración como apenas un sistema deductivo, el texto muestra que se la debe integrar con la concepción epistemológica del filósofo acerca de la inducción. Es decir, los juicios universales, imprescindibles para toda inferencia deductiva válida, no están dados de principio; sino, son resultado de un proceso de construcción rigurosa que establece las características generales a partir de la experiencia, de la constatación de rasgos comunes y de la información provista por los sentidos. El filósofo griego desplegó la inducción para describir y generalizar características de las especies y los géneros, basándose en la observación empírica y en la intuición. A partir de la formalización de la Lógica aristotélica efectuada por Jan Lukasiewicz en 1934, el texto pone en evidencia su potencia, consistencia y completitud, garantizándose deducciones rigurosas, aunque con limitaciones respecto de las modalidades de enunciación, el empleo de cuantificadores existenciales, el análisis de predicados complejos y de relaciones no categóricas. Tal Lógica es potente, aunque estrecha; dispone de una completitud muy alta y tiene una exactitud plena y consistente que incluso supera a algunas teorías matemáticas. Finalmente, el texto muestra la relevancia del sistema aristotélico, en lo concerniente a los principios lógicos y ontológicos: el de identidad, el de no contradicción y el de tercero excluido, como fundamentales para desarrollar el pensamiento racional y científico. El lenguaje debe tener en cuenta el primer principio que afirma que algo es idéntico solo a sí mismo; debe considerar la no contradicción que establece que algo no puede ser y no ser al mismo tiempo en las mismas circunstancias; en tanto que es imperativo tener en cuenta el principio de tercero excluido que señala que, entre dos proposiciones, tal que una niegue lo que la otra afirma; una debe ser verdadera y la otra, falsa.