A fines del milenio, Blithz Lozada recibió un diskette con un documento para que lo edite. Contándose casi tres décadas después de ese propósito que no se cumplió con la publicación respectiva, ahora se difunde el texto virtualmente. Es un libro editado con pseudónimo del autor, puesto que falleció antes de que diera su visto bueno a la versión final. Lo que el lector encuentra aquí mantiene en reserva el nombre del autor, apareciendo el nombre Inti Raimondii como un pseudónimo creado por el editor. El libro analiza la historia política y social de Bolivia desde 1952 hasta 1969, con énfasis en el papel del Movimiento Nacionalista Revolucionario y los golpes de Estado de René Barrientos y Alfredo Ovando. Descubre cómo la ideología del nacionalismo revolucionario y la influencia del imperialismo estadounidense determinaron el control militar y la represión en la dinámica del poder que dirigió las transformaciones en Bolivia. Concluye mostrando que la muerte de Barrientos no fue un accidente sino un magnicidio. Desde 1952, hubo una continua manipulación del poder, a pesar del discurso nacionalista revolucionario que, convenientemente, fue torcido cada vez que era necesario, justificando las alianzas, engañando a los electores y a la base social que pretendía orientar la revolución de 1952 por el camino socialista. La visión social y política de la nueva rosca, emergente del 52, sumada a los intereses extranjeros, no cejaron en traficar los símbolos, cambiar los discursos e instituir prácticas venales, conduciendo a una peor y caduca revolución, subalterna y maniatada en un ciclo inacabable de crisis, dependencia y postración económica y política. El discurso del MNR fue plástico ideológicamente, útil para justificar la penetración del imperialismo, resguardar los intereses de la nueva oligarquía y preservar el poder de los movimientistas que, sin problema alguno, se dividieron y recompusieron según sus impulsos de réditos políticos inmediatos. La economía fue orientada al control centralizado de grandes empresas mineras, favoreciendo a una burguesía burocrática y transnacional, sustitutiva de la rosca minero feudal anterior a 1952 en detrimento de los sectores obreros y campesinos. Sobre la muerte de Barrientos, el libro muestra los intereses políticos y militares que, al parecer, motivar el deceso como magnicidio. Que Barrientos instauraría una dictadura comunista, que buscara consolidar su liderazgo carismático entre los campesinos, que sus acciones fueron ambiguas, siendo anuente al apoyo financiero y militar norteamericano para reprimir a los movimientos sociales, que facilite operaciones encubiertas con agentes de la CIA al servicio de intereses internacionales para consolidar el poder autoritario; muestra que, en el contexto de su muerte, se debe desestimar el mero accidente. Son relevantes los aportes que el autor anónimo suma como pruebas reunidas en largos años de investigación. El libro hace un recuento y análisis de las pruebas que incluyen disparos desde el exterior del helicóptero, la contaminación del siniestro, la confiscación de una grabación, las declaraciones médicas y policiales, el comportamiento anómalo, además de las reacciones de los involucrados, haciendo inverosímil la declaratoria precipitada de accidente técnico.