En 2007, Blithz Lozada recibió un texto que es un relato de política ficción con apariencia utópica y fondo distópico. Se trata de una narración ficticia de cinco cuartillas y 2600 caracteres, que sugiere más de lo que explica. Por el género, aparece un régimen que reorganiza la vida colectiva con promesas brillantes aunque peligros oscuros y ambiguos. Es una crítica a los regímenes imperiales que, aunque logren éxito económico, es al costo de la pérdida de libertad y la restricción de las identidades, con fuerte opresión y manipulación. El texto exhibe la paradoja de rechazar tal distopía o la alternativa de que Bolivia siga indefinidamente, por el camino de la dependencia, el subdesarrollo y la pobreza, con los peores indicadores de la región. Lozada editó el texto, pero no recibió la conformidad del autor anónimo, expresando su aceptación de la versión final. Por esta situación, lamentablemente, el cuento no se publicó; señala que en 2056 se des-criogenizará al líder Evaristo, congelado por medio siglo con posibilidad de que el siguiente medio siglo se lo enfríe de nuevo, si no se curase mientras duerma de su pedofilia y su psicopatía. Además, la Asamblea Constituyente de 2006, transformada milagrosamente gracias a lenguas pentecostales, habría decidido sabiamente disolver el Estado boliviano y fusionarlo con Japón. La nueva realidad emergente se llamaría Jabolpán, con dos alas: Nibolpán en oriente y Bolipán en occidente, bajo una diarquía de gestión ecológica y un emperador nipón. Después de 50 años de complejidades políticas, culturales y tecnológicas del nuevo imperio, el cuento muestra los problemas emergentes de la mezcla de culturas, las limitaciones de la tecnología avanzada y las situaciones éticas sobre el poder con un supuesto líder renuente a curar su anormalidad, imponiéndosele la misión de crear una estirpe dinástica controlada mediante biopolíticas y alta tecnología. Jabolpán potenciaría al grado exponencial, el poder económico, tecnológico y comercial del Japón de principios del milenio, gracias a los recursos naturales de la Bolivia de igual contexto temporal; en tanto que dicha Bolivia dejaría atrás para siempre, su deplorable situación. El nuevo imperio habría negociado canje territorial con Chile, desplegaría tecnología nuclear y emplearía la fuerza laboral americana en fábricas y desarrollo económico avanzado. Abriría comunicación marítima a través del Pacífico e impulsaría el mestizaje aymaro-nipón.