Contribución de Blithz Lozada al N° 95 de la principal revista de la Carrera de Filosofía: Kollasuyo. El número fue concebido, editado, diagramado y diseñado por Lozada. En su artículo, el autor muestra dos hilos conductores: la visión del otro en los Andes y la noción de la utopía andina. 1. El hombre andino, incluso hoy, percibe, se representa y se figura quién o qué es el otro, en contraste consigo mismo, penetrado profundamente por la historia secular de explotación y sometimiento del colonialismo ibérico y el dominio prehispánico de tres siglos que lo oprimió. Asumir que la interacción de incas y aymaras, por ejemplo, fue idílica es desconocer lo esencial: prescinde de relaciones de opresión. Más aún, por ejemplo en el siglo XXI, pervive la lógica de sometimiento entre indígenas, con los uros explotados por los aymaras. La historia republicana diversificó el dominio según viejos esquemas políticos, reemplazando a los peninsulares con oligarquías criollas y élites de subordinación con nuevos dueños de los Andes y de la Amazonía, incluyendo grupos y personas no necesariamente extrañas a la raza del indio. 2. La utopía andina, filosóficamente, es una ideología conservadora, regresiva, retrógrada y anclada en fundamentalismos inviables. El futuro como retorno del pasado y al edén exclusivo para los subalternos, es una fantasmagoría que encubre infiernos distópicos donde imperan el cinismo, la obsecuencia, el totalitarismo, la demagogia y el corporativismo venal, impune y clientelar sobreabundante e incontestable en la gestión gubernamental del Movimiento Al Socialismo, supuestamente indígena.